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La felicidad de la reina (Shiera)

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Privado La felicidad de la reina (Shiera)

Mensaje por Bjorn Greyjoy el Miér Mayo 15, 2013 11:40 pm

¿Cuál era el precio de la victoria? Siempre era alto, muy alto, en barcos, en los recursos de la flota que tenia la gloria de comendar y sobretodo y aun mas importante, en las vidas de los hombres, mis hermanos de armas, muertos en el mar, asesinados o ahogados por la gloria y la unidad de las Islas del Hierro, por tanto si bien el precio siempre era alto, el resultado de la misma valía todos los sacrificios, pues con la victoria conseguiríamos la unidad de nuestra patria, por ello nada era demasiado, mi vida de haber sido necesaria, busque la muerte en medio de la batalla con la flota de Albus Drumm, la busque intensamente o al menos no me intereso en lo mas mínimo si caía en medio del combate, esa era mi forma de recompensar a todos los valientes hombres que caían junto a mi a mi lado en medio del fragor de la salvaje batalla.

Sin embargo la derrota inicial se había convertido en un triunfo memorable de mis hombres, la orgullosa y rebelde flota de la sal destruida, hundida o capturada, tuve el honor de tomar el estandarte del viejo Drumm, si bien su vida fue tomada por mi amigo y compañero de armas, lo mas importante, lo único era que una parte importante de la rebelión se había hundido en el fondo del mar y con ello la paz ansiada y la unidad de los territorios del hierro estaba mas cerca.

La gloria, ¿Qué es la gloria? La victoria, una victoria furiosa, para eso existía desde que era un pequeño grumete en los barcos de Harrald y la victoria que había logrado era la mayor de mi vida, un hecho de armas que agrandaría la reputación de la flota del hierro como la más fiera de los reinos. Sin embargo buscaba paz, al menos un tiempo pequeño de paz, mi vida durante años había sido la búsqueda implacable de Albus y sus traidores, sin embargo muerto el y con la posterior derrota de su flota quedaba sin un propósito claro, mi hijo, fuera de si, mi sobrina prosperando, mi hermano con una esposa, quizás en verdad lo mejor habría sido morir en medio del mar.

Pero aun no, no hasta ver segura la flota en manos de Keira, no hasta encontrar aquella paz tantas veces ansiada, jamás encontrada, aunque fuese un minuto de dicha paz, donde encontrarla, en Pike, en medio de los míos, el recibimiento de la flota fue glorioso, un triunfo mas, un momento mas de gloria y victoria que se sumaba a la épica batalla que el rey mi hermano sostuvo contra el Kraken.

Apenas tenia 24 horas en mi hogar, sin embargo para variar la noche no había sido fácil, los fantasmas del mar venían por mi y con ellos sus recuerdos oscuros, la bruma de la felicidad que apenas acaricie por gotas con mi esposa, hace tanto tiempo muerta, camine mas de media hora en medio de la fortaleza, sin rumbo fijo, solo escuchando el golpeteo de mis botas, hasta que me tome de frente con la reina, era extraño encontrarla al amanecer que apenas despuntaba, evidentemente había dado a luz, se miraba radiante, su imagen plena me recordaba a mi Thalas, justo después de dar a luz a mi único hijo, tan diferentes, mi mujer no era una orgullosa mujer de sangre real, sin embargo para mi fue mi vida, Harrald era un hombre afortunado, verdaderamente afortunado, no solo porque su mujer era bella, sino porque genuinamente parecía amarlo, con un gesto caballeroso me aproxime a ella y tomando su mano le hable – Mi lady, buenos días, es un raro privilegio veros a esta hora de la mañana, sin embargo me siento feliz de veros repuesta del parto de vuestro pequeño. No sabia si la criatura de Shiera había sido un niño o una niña, solo esperaba que fuera una gran Greyjoy algún día, una greyjoy con ojos de dragón –la guerra ha terminado con nuestras armas victoriosas mi lady, espero que estéis dichosa por eso.

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Privado Re: La felicidad de la reina (Shiera)

Mensaje por Shiera Greyjoy el Vie Mayo 17, 2013 11:07 am

Regresaba de uno de sus interminables paseos por la playa, la gustaba salir al amanecer, cosa que agradecía Drass, pues le dejaba mucho tiempo libre, pues Shiera se limitaba a estar en la biblioteca, en su despacho o en la habitación de su hija, o con su esposo... para lo que no necesitaba protección alguna. Aprovechaba esos momentos que la niña dormía después de su primera toma, para pasear o montar a caballo, actividad que la hizo recuperar su figura. En esos momentos la niña dormía después de comer, al menos unas horas.

Thorey iba a ser una niña preciosa, tras la deformación que sufren todos los niños al nacer, y que las madres no ven, ni aprecian, había recuperado sus formas, unos mofletes achuchables, según le habían dicho los mismos que tenía Daemon, cuyas nodrizas decían, que odiaba, sonrió con añoranza de esos tiempos pasados, como su hermano le había dicho que se los estiraba hasta hacerlos desaparecer, con una frase lacónica...¡odio los mofletes!. Su pequeña era así, sonrosada y risueña.

Según cruzaba uno de los puentes para llegar a la fortaleza su cara se iluminó al recordar como su inmenso esposo la había cogido por primera vez, ¡era tan pequeñita en sus manos!, tanto Keira como él, se habían sentido retraídos, ellos tan terribles, tan valientes, se arrugaban ante un pequeño bebé. Keira había tardado casi dos meses para acunarla. La niña se había perdido en las manazas del Rey, por un segundo se detuvo mirando al mar, donde vio al calamar gigante, su esposo era como él, fuerte, pero tenía esa delicadeza que ocultaba, para con sus seres queridos, que ella apreciaba, aunque disimulara, así como su preocupación y miedo de romperla, provocando hilaridad en la bastarda. Pese al aspecto terrible de Harrald, la niña era una seductora de tres meses, con sus risas, sus gorjeos, esa media sonrisita, que obsequiaba a su padre, había rendido al kraken, y más si le miraba con esos ojos bicolores.

Aceleró el paso por el puente, quería llegar a la siguiente toma de la niña, ya que no le era posible amamantarla, al menos le gustaba estar presente cuando comía, tomarla en brazos y esperar a que expulsara el aire, pero estaba convencida que aunque hubiera podido, su tragona hija, no tendría suficiente, de hecho tenía tres amas de cría, era tan comilona como el resto de los hombres y mujeres de hierro.

Entraba corriendo, y casi derriba a su cuñado, en uno de los recodos, había regresado hacía unos días, tras la la terrible batalla en Los Dedos, donde su habilidad había provocado la derrota de la Liga de Sal, apenas se habían visto.

-Almirante, mi querido cuñado, no he tenido tiempo de felicitarte, tu plan de batalla y estrategia, según me han contado fue magnífico, le tomó del brazo, con un mohín de reproche, ya es hora que conozcas a tu nueva sobrina, tirando de él hacía las habitaciones de su hija, abriendo la puerta despacio, deteniéndose en el quicio, llevó uno de sus dedos a los labios, en señal de silencio, ¡schisss!, la niña mamaba, y como si intuyera la llegada de su madre alzó la cabecita, la reina no podía ocultar el amor que sentía por esa criatura, ¡gu, gu!, alzó las manitas hacia su madre, con un resto de leche en la comisura de sus labios.

-Señora, la sonriente Frida, - os ha estado buscado al despertarse, la iba a limpiar pero la reina la detuvo para hacerlo ella misma, - gracias Frida, debes descansar, y por cierto da las gracias a tu hijo pequeño, los juguetes que ha tallado para mi hija son preciosos, puedes decirle que sería un honor para mí, que forme parte del cuerpo de guardia de mi hija, que se presente ante, Lina Ojitosrevueltos, y Petes DietesRotos, por lo que sé son buenos amigos, que se pase por mi despacho mañana que tendrá su asignación mensual. Le dio un beso inesperado a la oronda mujer, que abandonó la sala.

-¡Gu, gu!, hizo gorgoritos para llamar la atención de Shiera, impaciente, tiró del cabello a su madre, -¡gu, gu!, lo que provocó la hilaridad de su madre, que estalló en una risa que resonó, - como puedes ver, cuñado, ha heredado la impaciencia de tu hermano, y, pensó, el sentido de posesividad sobre ella. - Jovencita, rozó la naricita de la niña con la punta de su nariz, caricia acompañada de un sonoro eructo, - jovencita, también eres una maleducada, arrugó la nariz, se sorprendió viendo el mismo gesto en el bebé, -no está todo perdido, dijo divertida. En ese momento la niña vio a su tío, seductora le miró, abrió los ojos, fijó su mirada bicolor, violeta y verde, en el pirata, comenzando a hacer pequeños gestos y muecas, seguidos de sendos ruiditos.... -¡gu, gu!, impaciente, llamado la atención del pirata

-Definitivamente, cuñado, esta niña tendrá a sus pies el mundo, hizo un pequeño ademán para que la cogiera, - no muerde, Kei tardó dos meses en sujetarla, como si le fuera a morder, tu hermano ya la ha tenido en brazos y ha salido ileso, ¿eres hombre o gallina?, le dijo retándole.

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Privado Re: La felicidad de la reina (Shiera)

Mensaje por Bjorn Greyjoy el Dom Mayo 19, 2013 3:01 am

Escuche las palabras de Shiera y sonreí, verdaderamente el plan de la batalla había sido notable, pero no solo por mi, sino sobretodo por la fortuna que coloco mis naves en una aparente debilidad frente a los de la Sal haciendo que se lanzaran al ataque de forma irreflexiva y mas aun, por el soberbio valor de mis hombres y mis capitanes quienes me acompañaron en medio del fragor del combate, realice un gesto de cabeza, agradecido antes las palabras de mi cuñada – os agradezco mi lady vuestras palabras, pero el merito no ha sido solo mío, sino de los hombres a quienes tuve el honor de comandar. La reina de las islas era especial, lejos de lo que había imaginado, una mujer altanera, soberbia, superficial resultaba ser una joven no solo atractiva, sino sobretodo inteligente y sensible. Al parecer la maternidad le había dado un aura de mayor resplandor, sin cruzar mas palabras me tomo del brazo y me fue conduciendo hasta las habitaciones de la pequeña princesa, entonces había sido una niña, doble gusto para mi hermano, hace años, tantos que a veces olvido cuantos, cuando tenia a Thalas rodeada por mis brazos soñé con tener una hija, sin embargo los dioses no lo quisieron, en cambio me dieron a mi Keira, mi mayor orgullo, la joven que en su interior llevaba todas mis esperanzas de legarle algo mas que sangre a las Islas, la quería como una hija y quizás esta nueva esperanza de vida que era la hija de mi hermano llegaría a ser tan especial para mi como mi sobrina.

Al parecer la pequeña dormía, no tenia prácticamente experiencia con los bebes, mi hijo, desde niño fue criado por nodrizas, mi vida en mi juventud era para servir en las naves de mi hermano, prácticamente no pase tiempo con Axel sino hasta que el comenzó a crecer y con los años a desarrollar su extravagancia, algo que solo me alejo mas de él, le quiero, me afecta su aparente falta de cordura, pero no puedo permitirme ver en el a un sucesor en la flota o albergar grandes esperanzas por su futuro, sin embargo atacado por mis recuerdos entendí que debía avanzar hacia la nodriza que alimentaba a la bebe con sigilo, como si fuera un ataque sorpresa.

Me aproxime mas hasta quedar a unos pasos de mi cuñada, quien ya sostenía a la bebe en sus brazos, al parecer la niña aunque recién nacida ya tenia el hierro en su interior, llamaba con urgencia a su madre, la sonrisa de Shiera era contagiosa, yo no sonreía, hace años que no lo hacia, sin embargo la ternura con la que la mujer frente a mi sostenía orgullosa a su pequeña logro que sonriera o al menos mi rostro, siempre alerta se relajara un poco – los Greyjoy mi lady, siempre somos impacientes cuando deseamos algo y es evidente que la pequeña tiene la fiereza de un Kraken y la belleza de su madre. Era un marino, tenia hierro en mi sangre, pero la realidad era que jamás había perdido del todo la caballerosidad que me habían inculcado de crio y la bebe era hermosa, tanto como su madre, mientras hablaba con la reina la pequeña abrió sus ojos, de dos colores, violeta y verde, dos orbes de dos tonalidades, como un viejo rey, del que se hablaba en las canciones que había conquistado el mundo hace siglos.

Concordé inmediatamente con las palabras de Shiera, la pequeña que sostenía mi cuñada en sus brazos tendría como Keira el mundo a sus pies, riqueza y belleza, fuerza y gracia. Iba a alejarme un poco para no despertarla cuando Shiera despues de reir animadamente me reto a sostener a la bebe en brazos, en principio iba a negarme en redondo, no solo porque no sabia como hacerlo, sino porque podría lastimar a la bebe, mis manos eran duras, callosas, acostumbradas a empuñar una espada a nadar, asesinar o dirigir un timon, mas no a tener una nueva vida en ellas, sin embargo sus palabras fueron para mi como un reto, reto que acepte con gusto – Mi lady, jamás debéis retar a un Greyjoy, pues nada es imposible para nosotros. Tome a la bebe en mis brazos, al mirarla sentí paz, al menos toda la paz que un alma como la mía podría llegar a sentir, sin embargo ante la imagen de una recién nacido y su madre, cercanas a mi, unidas a mi por mi sangre, pero no mías, sino de Harrald trajo de vuelta la melancolía de todo aquello que había perdido hacia tanto, aquello que se había ido junto a mi esposa, como una brisa del mar lejana, que jamás regresara. Acaricie con torpeza pero con genuino afecto la mejilla de la bebe al tiempo que mis ojos buscaban a los de mi cuñada – Mi hermano es afortunado mi lady, le habéis dado todo lo que un hombre verdaderamente puede desear. No había amargura en mis palabras, para mi era un enorme gusto mirar a mi hermano victorioso y acompañado de una hermosa y noble reina, pero el contacto con una bebe, una como la que yo jamás tuve, afloro en mi aquello que jamás sale de mis labios, la condenación de la soledad eterna en la que los dioses me han sumido.

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Privado Re: La felicidad de la reina (Shiera)

Mensaje por Shiera Greyjoy el Sáb Mayo 25, 2013 10:16 am

Sonrió a su cuñado, era un hombre con el cual se podía hablar, -no me tienes que comentar nada, cuñado, sobre lo impaciente que son los hombres de Hierro, y las mujeres… lo que ignoraba es que los bebés también lo llevaran en su herencia.

-Bjorm, en verdad te digo que yo también he tenido suerte al encontrar y tener un hombre como tu hermano a mi lado, pensó en su primer choque, ya había sentido la fuerza de su esposo, la convicción del hombre que consigue todo lo que quería, ya iba para seis años que le conoció, y jamás pensó que terminaría siendo su reina, y menos la madre de sus hijos. Pero estaba satisfecha. - No digas esas palabras, almirante, eres un hombre joven, hallarás una preciosa mujer que te haga feliz, que te haga sentir lo que murió hace años, y ,… bueno, espero sobrinitos para que jueguen con Thorey, sobrinos, le guiño un ojo, o nietos postizos o sobrinos nietos.

Viendo como sostenía a la pequeña en brazos, y lo feliz que se sentía con su tío, respiró taquilla, sabía que si a ella le ocurría algo, tanto su padre, como su cuñado, y sobre todo Shiera, se encargarían de protegerla, no hay nada más frágil que un bebe, ni nada más endeble si este tiene doble sangre real, ni… - Cuñado quiero pedirte algo.

Sabía que el hombre había perdido la posibilidad de tomarse la venganza, nada más terrible que no poder lograr verter la sangre de un enemigo, peor si ese enemigo te ha quitado lo que más quería, en ese momento pensó la vinculación que tenia con todos esos piratas apenas en un año había aprendido a amarlos, a ver sus carencias, a veces de cariño, sus tristezas, que ocultaban en sus sentimientos, que no querían que fueran conocidos.

-Cuñado, quiero…, no sabía cómo pedírselo, - quiero que seas el protector de mi hija, que veles por su seguridad, como lo haces con Keira, volvió a tomar a la niña en sus brazos, que se acurrucó en el hombro de su madre, sin protestar. Se sentó con ella en un sillón cerca del fuego. –No sé si existen los padrinos en estas Islas, pero si es el caso, quiero que tu lo seas, ya tiene una hermana protectora, que ve a esta pequeña impaciente como algo a lo que querer, pese que no debe demostrarse, pero amar a los nuestro no nos hace débiles, al contrario nos hace poderosos, casi invencibles.

Thorey se dedicó a coger un mechón del cabello platino de su madre, a tirando de los rizos con impaciencia, buscando ser ella el centro de la conversación y de los ojos de su madre. Le parecí divertido el tacto de su cabello, la forma que se escurría de sus pequeños dedos.

- Es posible, que tenga que partir en breve, con Keira para comenzar a hacer una nueva tela de araña, que afiance nuestro reino, y enlace a nuevos aliados, pero antes de partir, he de comentarte el estado de los almacenes, a reventar de madera, necesitamos recomponer la flota, espero que fluya madera desde las Escudo, y desde nuestras antiguas rutas comerciales.

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Privado Re: La felicidad de la reina (Shiera)

Mensaje por Bjorn Greyjoy el Vie Jun 07, 2013 2:27 am

como parte de nuestra familia habéis aprendido a conocernos, a entender como pMientras trataba de acariciar lo mas cuidadosamente posible a la pequeña hija de mi hermano sonreí ante las palabras de Shiera, sin duda ella, acostumbrada a otra vida totalmente diferente a la nuestra, lujosas habitaciones, pieles y alfombras y ahora, en Pike se había acostumbrado a lidiar con los kraken, con nuestros fuertes caracteres, de hierro y acero, con nuestras costumbres y nuestros demonios sonreí mientras lentamente comenzaba a acariciar la frente de la bebe –sin duda mi lady, como esposa del kraken y iensa el hombre que tiene hierro en sus venas y la pequeña que sostengo sin duda tiene hierro dentro de si. Miraba a la bebe, tan parecida a Keira, al menos creo que todos los críos recién nacidos eran parecidos entre si, era apenas la segunda bebe que tenia en mis brazos, su pequeña diminuta presencia transmitía paz, al menos una esperanza no solo en el futuro, sino una extraña y etérea sensación de tranquilidad, después de la tormenta vivida para su familia. Sin duda había verdad en sus palabras, Shiera había sido afortunada, o mas bien había tenido el encanto suficiente como para lograr ablandar el corazón de Harrald, lo miraba genuinamente enamorado de ella, los hombres del hierro no somos criados para mostrar sentimientos, la vida es dura, asesinatos, sangre y fuego, sin embargo cuando un hombre de las islas se enamora, entrega todo por el ser amado, la vida una y mil veces, yo lo sabia, daría mucho por haber sido yo quien hubiera muerto y no mi reina, pues eso fue Thalas para mi, la única, sin embargo no solo el la reina del hierro era afortunada, el rey lo era también, encontrar a una criatura como la mujer frente a mi era algo casi tan extraño como encontrar una enorme y brillante perla al interior de su concha, algo que se encuentra y se valora mas que la vida, sin embargo todo eso estaba vetado para mi, no había un futuro feliz en mi devenir, la ilusión estaba muerta, el velo rasgado hacia años – Mi lady es gentil en sus deseos, sin embargo le guardare fidelidad siempre a la madre de Axel, creedme si os digo que mi hermano pensaba como yo y solo vos fuisteis capaz de regresar el cariño a su vida, solo que no todos tenemos la misma fortuna de encontrar alguien como vos.

Sin embargo en el acto contuve mi lengua, la melancolía de estar frente a todo lo que había deseado pero me había sido arrebatado, una mujer, una niña, la felicidad o al menos la quietud de un hogar alejado de la sangre y la guerra, la multitud de recuerdos me habían hecho decir mucho mas de lo que era prudente o necesario pronunciar, menos aun en presencia de la reina del hierro, así que contuve mis palabras limitándome a mirar un poco mas a la bebe en mis brazos, sin embargo cuando estaba por depositarla de nuevo en los brazos de su madre, la voz de Shiera me inquieto, ¿una petición? Parte de mi oficio como almirante de la flota era la perspicacia, tenias que conocer a los hombres, sus palabras y lo que ellas mismas escondían y en este caso era algo enigmático, ¿protector de la bebe? Pero estaban mi hermano y sobretodo ella misma, la tomo de mis brazos y tomando a la criatura en los suyos se sentó de nuevo en el lecho –mi lady mi vida esta al servicio de los Greyjoy, sin embargo para cuidar y proteger a la princesa estaréis el rey y vos misma.

Keira y ella misma partirían, pero era una locura, no tenia ningún sentido exponer a la reina y a mi sobrina en una aventura nuevamente, nuestra flota había quedado seriamente dañada ¿Cómo defenderíamos o protegeríamos a la reina y a la princesa con una flota en terrible estado? Dicho plan no era prudente, ahora que con nuestra victoria nuevos enemigos vendrían, recelosos seguramente del poder que la unidad nos daba –mi lady, no es prudente que vos salgáis de vuestro reino, exponeros a vos y a mi sobrina es poco prudente, si os capturaran la flota no podría auxiliaros con prestancia. Lo demás lo hablaría con mi hermano, una medida poro reflexiva que exponía a los tesoros de nuestra casa, sin embargo entendí su miedo, era el mismo que siento aun por Axel, a quien a pesar de todo quiero, un padre jamás esta tranquilo sabiendo que puede morir dejando a sus cachorros desprotegidos, así que esta mujer podía amar con tal intensidad, verdaderamente harrald era un hombre afortunado –mi lady, sin embargo como con keira, mi viva, estará dedicada a proteger a la princesa Thorey, tened la completa seguridad de ello, sin embargo cierto estoy que vos viviréis lo suficiente para verla convertida en una mujer de atractivo tan celebre como el vuestro –hice una pausa para continuar –sobre el estado de la flota, lo conozco bien, en plena batalla con el viejo Drumm perdí uno de cada cuatro navíos y uno de cada dos están averiados, debemos realizar las prudentes reparaciones en ellos, reclutar nuevos hombres ante los elevados números de nuestros caídos, mayor razón para manteneros a vos y a Keira a buen resguardo en Pike a menos que deseos salir ¿lo deseáis?-

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Privado Re: La felicidad de la reina (Shiera)

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